El aceite de oliva ha servido durante siglos como alimento básico en la dieta mediterrá­nea, combustible para alumbrado, y líquido "revitalizador" del organismo humano.

El aceite de oliva ha servido durante siglos como alimento básico en la dieta mediterrá­nea, combustible para alumbrado, y líquido "revitalizador" del organismo humano.

La provincia cuenta con una superficie impor­tante dedicada a este cultivo, lo que hace casi obligado un recorrido para conocer la riqueza y diversidad con que cuentan estas tierras.

Un itinerario oleícola de gran interés para el turista es el que parte de La Mancha albaceteña (Villarrobledo, Munera, La Roda, Fuensanta, Villalgordo del Júcar y Tarazona de La Mancha), donde se cultiva la varie­dad cornicabra.

En La Manchuela (Alatoz, Carcelén, La Recueja, Cenizate, Villamalea) esta variedad se mezcla con Manzanilla y Piñonera, dando a los aceites un sabor es­pecial y característico de la zona.

La comar­ca de Almansa (Caudete sobre todo) cuenta con variedades típicas del levante: alfafara y changlot.

En los Campos de Hellín pre­dominan la manzanilla y gordal que, mez­cladas con otras, dan aceites de excelente calidad.

En la Sierra de Segura (Molinicos, Letur, Férez, Socovos y Yeste) y Sierra de Alcaraz (Alcaraz, Povedilla, Villapalacios, Bienservida y Villaverde de Guadalimar) el cultivo del olivo ha sido reconocido con Denominación de Origen.