Las referencias más antiguas del edificio datan del s. XVIII, cuando, además de sede del Concejo de la Villa, albergaba el Pósito y el Peso Real de la harina. En el escudo de la fachada principal aparecen los títulos que ostenta Caudete: Real, Muy Noble, Muy Leal y Fidelísima villa, otorgados en los ss. XIV y XV por los reyes Pedro IV y Alfonso V de Aragón
Las cuevas se excavan directamente en la roca blanda que rodea Chinchilla, dando lugar a espacios de formas curvilíneas y abovedadas, modeladas casi como cerámica en el vientre de la tierra. No hay líneas rectas ni esquinas duras: todo fluye de manera orgánica, creando una atmósfera íntima, acogedora y profundamente ligada al paisaje.
El Castillo de Caudete es hoy un símbolo patrimonial de la localidad. Aunque de origen medieval, su historia está íntimamente ligada a los señoríos del Marquesado de Villena y a su estratégica posición en la frontera entre Castilla y el Reino de Valencia.Su imponente torre del homenaje y el trazado perimetral conservado permiten entender cómo era la vida en una villa que creció literalmente a la sombra de sus murallas.
Los orígenes del Castillo de Almansa se remontan a finales del siglo XI, aunque su perfil debía ser muy diferente al actual, pudiendo ser un torreón de vigilancia o un recinto fortificado similar a una alcazaba de pequeño tamaño, siendo posible que los muros más antiguos existentes a niveles inferiores sean de esta época. En torno a la primera mitad del siglo XIII, año 1242 al 1244, el infante don Alfonso, futuro Alfonso X “el Sabio”, conquistó estas tierras en nombre de su padre el rey Fernando III “el Santo” de Castilla
El castillo de Chinchilla de Montearagón (Albacete) se alza sobre el amplio cerro de San Blas, separado de la Sierra de Chinchilla por una profunda vaguada, desde la que domina la población del mismo nombre y sus alrededores. Se trata de una fortaleza de enormes dimensiones que se adapta a la morfología del terreno y cuyos orígenes se remontan a la etapa musulmana, aunque el cerro estuvo anteriormente habitado por íberos y romanos.
Chinchilla de Montearagón es una villa emplazada en lo alto del cerro de San Blas, a 13 kms. de la ciudad de Albacete, desde cuya cima se contemplan los llanos de La Mancha, y al sur y al este los Montes de Chinchilla y las altas cumbres de las Sierras del Segura y Alcaraz.
Fue fundado en el siglo XIV por los frailes dominicos o Hnos. Predicadores, bajo la advocación de San Juan Bautista. Está situado a las afueras del recinto histórico amurallado de Chinchilla y su fábrica debe fijarse a fines de esta centuria. Tradicionalmente se ha considerado que el convento fue promovido por Don Juan Manuel, principe de Villena y escritor de la Edad Media, famoso por su obra "El Conde Lucanor".
En 1584 comenzó la construcción de este edificio en lo que era entonces el arrabal de la villa, fuera de la zona amurallada. Los trabajos se dilatan a lo largo del s. XVII. La parte más relevante del convento es su imponente claustro barroco, compuesto bellas columnas toscanas de sillería unidas por arcos de medio punto. Al centro se sitúa un pequeño jardín con fuente donde, a escasos metros del ajetreo de la calle, reinan una paz y un silencio reconfortantes.
Es una construcción que se ha desarrollado a lo largo del tiempo y es el resultado de varias etapas constructivas, desde el siglo XVI al XIX, lo que nos permite admirar elementos de todos los estilos arquitectónicos y artísticos de cada época, gótico, renacentista, barroco, rococó y neoclásico. Entre 1524 y 1526 el encargado de excavar los cimientos para la construcción de este nuevo templo fue el maestro Marquina y en 1526 fue el maestro Pedro quien realizó la traza de la nave.
Singular ejemplo de arquitectura historicista de principios del s. XX. El templo fue construido en 1908 y forma parte del conjunto arquitectónico conocido como barrio de San Francisco, ideado y financiado por Francisco Albalat Navajas, Conde de San Carlos. Su sorprendente fachada está compuesta por una única torre central, que hace las funciones de campanario.
Los elementos góticos imperan hasta la altura del crucero y a partir de ese punto se levanta una nave transversal, la cúpula y el presbiterio convirtiéndose en un edificio barroco en el siglo XVIII. En la actualidad el templo nos ofrece un aspecto interno y externo prácticamente barroco con inspiración jesuítica vignolesca, ya que tiene una serie de elementos y formas similares a los templos dieciochescos del Levante y Sureste peninsular.
La primitiva construcción mudéjar, oculta a día de hoy por las bóvedas barrocas, poseía artesonado mudéjar de par y nudillo en la nave central, lujosamente ornamentado con polígonos octogonales estrellados en los nudos extremos y central de cada par de tirantes.
Fue descubierta en 1910 por Pascual Serrano y dada a conocer pocos años después por los investigadores Henri Breuil, Juan Cabré y el propio descubridor, publicándose los primeros estudios en una prestigiosa revista francesa y logrando con ello una notoria difusión internacional. El reconocimiento de su valor como documento prehistórico fue ratificado en 1924 al declararse Monumento Histórico Artístico. Y posteriormente, es declarada Bien de Interés Cultural en 1985 e incluida en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1998.
Es uno de los más bellos ejemplos de arquitectura neomudéjar de la provincia. Construida en 1910, esta plaza forma parte del conjunto arquitectónico conocido como barrio de San Francisco, un proyecto imaginado y financiado por Francisco Albalat Navajas, Conde de San Carlos.
La construcción contaba originalmente con tres niveles. Fue fabricada en muro de mampostería y ladrillo macizo. Su portada principal queda enmarcada por bellos bajorrelieves en piedra con motivos taurinos.
El Pocico de la Nieve es una construcción perteneciente a la arquitectura de piedra seca que se encuentra en los alrededores de la población. Tiene una cúpula de 7 metros de altura con un diámetro de º17,5 metros y una profundidad bajo tierra de unos 10 metros. Su capacidad alcanza los 1.700 m cúbicos. En las balsas poco profundas que se encontraban a su alrededor se guardaba la nieve, la cual se convertía en hielo debido a las frías temperaturas nocturnas.
es uno de los edificios más emblemáticos de la población, ya que cumplió con las funciones de Ayuntamiento y sala Capitular. Data de 1759. En su fachada meridional contemplamos el escudo de Caudete labrado en piedra. Este escudo está compuesto por un castillo, las letras “C y D” y, sobre ellas, dos grandes alas blancas. Sobre el castillo aparece el emblema real de la Corona de Aragón, conocido como “la cuatribarrada”.
Según cuenta la tradición religiosa, las imágenes de la Virgen de Gracia y San Blas fueron traídas a Caudete por unos monjes benedictinos que, antes de abandonar la localidad, enterraron dichas imágenes en el paraje llamado “De los Santos“. Deberían pasar años hasta que, en 1414, la Virgen de Gracia se apareció al pastor Juan López, anunciándole la ubicación de las imágenes. El templo actual, construido sobre otro anterior, data del s. XVIII.
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